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Thursday, September 29, 2005

No

Lo sientes? Sientes cómo crece mi deseo cuando te miro acercarte a mí, contoneándote descarada, provocándome con tus ojos de bosque lluvioso?
Lo escuchas? Escuchas el barullo de la testosterona haciendo estragos en mi autocontrol, deshaciendo como el ácido más potente la determinación de no caer en tu seducción?
Te das cuenta? Te das cuenta mujer, de que me abrumas, me acosas, me persigues, me sacas de quicio y, encima de todo, me gusta?
Te enteras? Te enteras de que la química es tan fuerte y tiene una puntería tan certera que me da directo a la ingle, sin aviso, sin consideración, sin darme oportunidad de capearme el balazo?
Lo sabes? Sabes que el momento es ahora, no ayer ni mañana, sino en este preciso instante que tiembla atrapado entre nuestros pechos agitados y que después todo es imposible?
Lo entiendes? Entiendes que tu presencia me pone en off el cerebro y lo único que puedo articular con seguridad es una sola palabra y que siempre la recibirás de mí como respuesta?

Quiero más!

Lo sientes? Sientes lo que yo cuando nuestros ojos se cruzan, se acercan y se amarran en un nudo irrompible?
Lo escuchas? Escuchas ese zumbido ensordecedor en mi cabeza que me aturde cada vez que tus labios aterciopelados devoran los míos?
Te das cuenta? Te das cuenta de que tus dedos presionan botones en mi cuerpo que activan todas las alarmas posibles, todas las sirenas de mi sistema hormonal?
Te enteras? Te enteras de que tus maniobras en mi pecho convierten la grieta de mi represa en un boquete incontenible de humedad que fluye a la libre?
Lo sabes? Sabes que en ese momento me dominas, me tienes, me desarmas, me reduces y me engrandeces a la vez?
Lo entiendes? Entiendes que en tus manos soy una marioneta sin voluntad, pero feliz, que tendrá una sola respuesta para todo lo que le pidas?

Quiero más!

Monday, September 26, 2005

Lecturas de domingo

Me gustó mucho el periódico de ayer domingo. Aclaro, yo sólo leo el periódico los domingos y me voy directo a la sección cultural y de artículos de temas variados. No es que no me interese el acontecer noticioso nacional e internacional, es que no me dan ganas de deprimirme leyendo de catástrofes, hambres, miserias y muertes; por ello, mi única y exclusiva fuente de actualidad en el ámbito de las noticias es el blog de Dean. Y estoy muy satisfecha con dicha fuente.
Entonces, volviendo a lo que iba, ayer encontré varias lecturas, que me gustaron.
La primera fue Sexo Salvaje, un artículo que casi me deja en shock porque aniquiló de un golpe único y certero el inmenso egocentrismo sexual que durante años y años me hizo creer que sólo los seres humanos y los delfines tenían sexo por placer, aparte de para reproducirse. El texto navega a través de las prácticas amatorias, tanto individuales ( sí, se masturban! ) como grupales (y sí, también tienen orgías!), de varias especies de animales que parecen disfrutar tanto del arte del amor físico como nosotros, además de tener la suerte de no conocer el pudor. O sea, lo pueden hacer donde sea, con quien sea y delante de quien sea. Se imaginan qué maravilla?
La segunda fue El sueño del pájaro en mis manos, maravillosamente narrado por la protagonista. No podría decir mucho de este texto porque sería contarlo y perdería la gracia si lo quieren leer. Sólo diré que la narración me atrapó al extremo que terminé llorando.
Y la tercera fue El patán y sus víctimas, que me llamó mucho la atención porque el título me hizo recordar un post mío de hace algunos días. Esta escrito por un caballero, lo que, para mí, lo hace más significativo puesto que trata de una sub-especie de hombres que viven y respiran por todos lados, acechando y elucubrando, en pos de nuevas víctimas. Me pareció muy ingeniosa la perspectiva que presentó el autor en su texto, pero sobre todo me gustó el consejo que da al final a todas las víctimas potenciales de los “patanes”, y a aquellas que se ven rodeadas de ellos sin quererlos, sólo porque tienen la mala suerte de que orbiten a su alrededor.

Quiero más!

Sunday, September 25, 2005

The green eye of the beholder


The eye of the beholder
Originally uploaded by floriella.
I am watching you, every minute of every hour of every day, so be careful with the way you move around me because there's no way you can escape from that tiny black spot in the center of my eye...

Quiero más!

Friday, September 23, 2005

Un concierto "normal"

Cumpliendo a cabalidad uno de los puntos de mi post anterior, anoche me di una escapada al Jazz Café, para ver, oír y disfrutar de un concierto de Malpaís.
De la presentación puedo decir que estuvo normal (lo cual quiere decir que fue fantástica). Mientras estaba ahí, cantando, riendo, chiflando, gritando, me acordé de un tipo que despotricó contra los integrantes del grupo en mención, en la sección de comentarios de un post mío viejo. Que si antes eran comunistas y que ahora ya no lo eran (lo que, según entendí, los convirtió en altos traidores ideológicos), que si unos de ellos tenían tierras en el Golfo de Papagayo con lo que se apuntaron a engrosar las filas del Capitalismo (horror de horrores! Porque ya nadie es capitalista en estos tiempos…), que si yo era una grouppie ignorada, que si les besaba el trasero con mis palabras, y no sé qué otra sarta de cosas más; y no pude menos que reírme al recordar sus líneas, porque es obvio que este niño no tiene la capacidad que yo tengo de disfrutar de la música de Malpaís, lo cual es una lástima.
Para mí es sencillamente delicioso oírles en vivo. Y sí, lo disfruto demasiado, tanto que no me importa que la gente piense que soy una atarantada por el escándalo que hago antes, durante y al final de cada una de sus interpretaciones (e.g. una chavala que estaba sentada en la mesa de la par, nos miró a mi amiga Vivi y a mí todo el concierto con cara de que tenía embarrado estiércol debajo de la nariz). Si anoche hasta unos cuantos guipipías me largué cuando cantaron La Cacería y el maestro Obregón, virtuoso de la marimba, la agarró (a la marimba) y la hizo sonar hasta por las patas. A mí no me limita (nunca lo ha hecho) el que la gente crea que soy una escandalosa, o que estoy loca (ya superé la etapa de negación). De hecho salgo con el alma muy liviana después de un concierto de estos.
Creo que hay momentos en la vida en que uno tiene que dejarse llevar por la pasión, para sentirse vivo. Y si esa pasión se puede enfocar en algo bello, des-estresante y que además contribuye a la proliferación de nuestra cultura, pues mil veces mejor. A mí me gusta sentir esa euforia que, misteriosa e implacable, me invade cuando veo a esos chavalos performing y mientras me siga pasando, los seguiré yendo a ver. Después de todo, nada dura para siempre y como me dijo un amigo mío hoy, hay que hacer las de Cocorí y disfrutar de las cosas que nos apasionan mientras podamos. Mañana no se sabe.

Quiero más!

Wednesday, September 21, 2005

Cosas que no hago hace mucho, mucho tiempo y que extraño hacer…

  1. Llamar por un teléfono público de monedas.
  2. Comer carne en vaho, con maduro y yuca, hecha por mi abuelo.
  3. Oír a mi abuelo Colman decirme que soy “su brujita de Escazú”(ahora sería su Brujota…).
  4. Treparme a un árbol a comer de sus frutas(mango, guayaba, jocote)
  5. Recoger nancites al pie del árbol (y que lleguen a la casa sólo la mitad…).
  6. Comer huevo duro, papa cocida y gallo pinto, bajo la sombra de los árboles, a la orilla de un río.
  7. Hacer galopar a un caballo, en potrero abierto (con la greña suelta…yo).
  8. Caerme de un caballo, directo al zacatal.
  9. Caminar montaña adentro, con una mochila en la espalda y una buena cantimplora guindando en el cuello.
  10. Dejarme revolcar… por una ola…de verdad.
  11. Reírme repasando las tonteras que escribí en mis diarios de pre-adolescencia (no los encuentro…creo que mi mamá los botó…)
  12. Leerme “Marcos Ramírez” (me encanta ese carajillo…¡y es de la Liga!).
  13. Ir a un concierto de Malpaís (Pero eso lo resuelvo este próximo jueves…)
  14. Amanecer esperando la Diana en las Fiestas Cívicas de Liberia (aunque creo que la juventud ya no me da para tanto…).
  15. Tomarme un traguito de guaro de contrabando, curado con miel (uno chiquito, no más).
  16. Caminar bajo la lluvia, sin prisa ni stress por mojarme.
  17. Comerme una cuajada recién hecha de manos de una de mis tía-abuelas.
  18. Leer completo un Escuela para Todos.
  19. Ir al teatro.
  20. Dormir hasta mediodía (¡Qué rico!).
  21. Comerme una melcocha Tres Estrellas (ese problemita lo estoy resolviendo mientras escribo esta última línea…y no me salió premiada).

Quiero más!

Monday, September 19, 2005

Deceso de la magia?

-Anoche tuve un sueño muy bonito, mamita.
-Qué soñaste, mi amor?
-Que estábamos en un jardín muy grande, lleno de flores de todos colores.
-Ajá? Qué bonito, de verdad, que suena ese sueño.
-Sí; habían margaritas, girasoles, rosas…
-De veras?
-Sí, hasta guarias moradas. Y sabes qué, mamita?
-Qué, mi princesa?
-En mi sueño las hadas existían.

“Triste final para un cuento que iba tan bien”, pensé mientras acariciaba la cabeza de mi niña, tratando de explicarle que no sólo en los sueños existe la magia.
Cuándo matamos la fantasía?
Mi hija no cree en duendes, ni en hadas, ni siquiera en fantasmas pues dice que solo existen en la tele y en los cuentos. Es una incrédula! Y tan chiquita! Yo no puedo menos que preguntarme si es mi culpa, que me empeño en racionalizar todo al extremo, tanto que le hubiera cercenado la capacidad de creer en seres fantásticos a mi pequeña de cinco años. Y me duele, porque a su edad, esos personajes mágicos hacían las delicias de mis ratos de soledad.
Recuerdo muy bien que hace año y medio tuve que convencerla de que Colacho era quien le traía los juguetes en Navidad, porque ella se empeñaba en refutarnos que son los padres los que se encargan de eso. De dónde lo habrá escuchado, no tengo ni la menor idea, pues en ese entonces ni siquiera iba al kinder, pero me dejó con la boca abierta y con la gran espina del porqué de esa racionalización tan temprana de las cosas.
Actualmente, el único ser mítico en el que cree con firmeza es en el Gato Cimarrón, inventado por mi madre y homólogo de la Mano Peluda, el Viejo del Saco y el más internacional Coco. Dicho Gato amenaza con aparecer cada vez que es invocado por algún berrinche o malacrianza, y tiene de back up a felinos caseros que ocasionalmente deambulan por los techos, dándole credibilidad al cuento. Pienso que no me ha salido con que “no existe tal gato” por eso mismo, porque lo ha creído escuchar. Es difícil convencerla de algo de lo que, por más que quisiera, no tengo pruebas; mucho menos con las altas dosis de realidad a las que estamos expuestos en estos tiempos, tanto nosotros como nuestros niños.
Entonces, cómo hacer para revivir la magia? Estimulando muchísimo a la imaginación, creo. Inventándole cuentos que la hagan volar a otros mundos. Pero sobre todo, acariciando su ilusión con palabras que creen imágenes imborrables en su memoria, para que perduren hasta que le toque trasladarlas a sus propios hijos, mis nietos, que espero llegar a conocer.

Quiero más!

Sunday, September 18, 2005

Hada


Hada
Originally uploaded by floriella.
De cuando en cuando, si la cordura amenaza con abandonarme definitivamente, una Hada de las Flores me visita, me conforta y me hacer soñar con un mundo más feliz…

Quiero más!

Voz de ganso III (Obituario)

Con sumo pesar comunico
Su irremediable deceso.
Quiso responder a las repetidas
RCP que se le practicaron
Pero no tuvieron fruto
Y al final, murió,
De mal desconocido,
Sin pena ni gloria,
Sólo murió.
Sus funerales se efectuarán
Una vez reemplazada su esencia
Por otro digno de ocupar su lugar,
Talvez mejor,
Talvez peor, no sé,
Pero sin duda más agradable
Que la voz de ganso actual.
El Rey ha muerto,
Que viva el Rey!

The End

Quiero más!

Thursday, September 15, 2005

Happy Birthday C.R.

Tenía muchos años de no ir a un desfile del 15 de setiembre, tantos que no recuerdo cuántos con exactitud, y fui por obligación, como cuando tenía que ir porque si no me quitaban cinco por ciento de la nota de cívica, porque a mi pequeña le tocaba iniciarse hoy en el antiguo arte de marchar por la patria en su cumpleaños, con sus compañeritos de kinder, con el uniforme completo, con un pañuelo rojo al cuello, con uno azul otros y con blanco los demás, para formar la bandera al caminar de la mano por detrás de los de la banda, traca-tan, traca-tan, traca-tan, bum-bum, un desorden al principio, las madres renegando que si los niños estaban muy chiquitos todavía para ponerlos en esta penitencia de desfilar con ese calor, que aunque no brillara el sol, estaba bochornoso, y que si antes de llegar al nuevo Hipermas se acababa el desfile porque el aguacero que iba a caer no era jugando, y yo que contestaba “mhhm, pero está vacilon enseñarlos a ser patrióticos desde chiquitos”, sólo por contestar algo, como si ser patriótico se redujera a caminar marcando el paso una vez al año, entonces empezó a moverse el asunto, mucha gente, como siempre, nosotros por dentro del mecate de seguridad, primera vez para mí en calidad de desfilante no marchante y aunque parecía que los padres desfilábamos también, lo que hacíamos era tapar el panorama de los verdaderos protagonistas, pero yo me justificaba diciendo que ahora la cosa está tan fea que no puede uno perder de vista a los guilas ni siquiera en nombre de la patria, así que no me le despegué a la peque, no más que para comprarme un gallito de chorizo que estaba riquísimo, y seguir caminando hacia el parque de Guadalupe, los chiquitos caminaban, nosotros los mirábamos, una foto, sonrisas, seguimos, les dábamos Gatorade a ratitos para evitar la deshidratación, de pronto uno de ellos se sentó en el pavimento y anunció que no caminaba más, a terapearlo el tata para que siguiera caminando, ya falta poquito, despacio pero seguro, yo me preguntaba en qué momento mi hija iba a protestar por la caminata, mas no lo hizo y siguió, como una campeona, esa que es una pendeja para caminar, siguió hasta llegar al parque, que era el destino final y que estaba lleno de chinamos celebrando no se qué, pero que me sirvió de excusa para comerme un churro delicioso como no recordaba que los hicieran en los turnos, sólo para agarrar fuerzas para batirme con la masa de gente que me iba a topar de vuelta hasta donde dejé el carro, por la antigua Gallito, a nadar contra corriente, por las aceras estrechas y sobrecargadas, con Verónica guindando de una mano y con la otra abrazando el bolso para que no me fueran a limpiar las turbas de aparentes chapulincillos que nos topábamos de cuando en vez, chocando con chamacos plantados frente al desfile, con birra en mano como si se tratara de un tope, costumbre nueva, no, nueva maña, diría mi abuela, porque yo no recuerdo el cuadro de la gente tomando cerveza para ver pasar el desfile de la Independencia, y pensaba “cómo cambian las cosas”, no me gustaba lo que veía, aun así lo vi todo el camino, más en la acera del supermercado que hizo las veces de bar improvisado y bien barato, cerveza en lata, fría, a trescientos ochenta, aunque dudo que estuvieran pidiendo cédula a los que llegaban a comprar las birras de una en una, por las caras que tenían los tomadores a la intemperie, me decía yo, mientras seguíamos luchando contra la marea y cuando casi llegábamos al final de nuestro camino me di cuenta de que no había disfrutado ni un ratito del desfile, cosa que me gustara tanto en mis años mozos, por lo que me detuve unos minutos y al son de comparsa que tocaba una banda que apenas arrancaba en su recorrido, invité a mi enana a bailar conmigo y me cuadré, o me descuadré más bien, no sé, meneando la cadera, invitando al sol a quemar mi piel unos segundos más, antes de esconderme bajo la sombra metálica de mi carruaje gris y desearle un Happy Birthday a mi Costa Rica querida.

Quiero más!

Tuesday, September 13, 2005

Revolcón

Estaba sentada, muda, desnuda y sola en la playa abandonada de tu amor, disfrutando de la tranquilidad que tu ausencia le brindaba a mi mente. Me recosté en la arena del olvido, sintiendo sus tibios granos masajear mi espalda.
Llevaba días allí. Estaba en paz. No más ansiedad por verte, no más imágenes tuyas en mi cabeza al primer parpadeo de la mañana, no más recurrencias frenéticas al celular para ver si llamabas. Sólo paz.
Un beso de sol cubría mi cuerpo mientras mi alma se abandonaba al nuevo sentimiento de libertad que la invadía. Ya no eras dueño de mis pensamientos.
Mas de repente pasó. No la vi venir. Es que ni siquiera la escuché en su maquiavélico complot por atraparme. Sin un susurro marino que delatara sus intenciones, lo único que me alertó fue una sombra que se interpuso entre los lengüetazos del sol y mi piel, y para entonces, ya era demasiado tarde. Como una almeja feroz, abrió sus fauces sobre mí y me engulló sin asco, sin darme tiempo a tomar aire para aguantar el ride anaeróbico que venía a continuación. El manto de mar me atrapó en un manotazo húmedo y violento, me envolvió en su vientre y me sacudió con furia bestial, metiéndome por boca, oídos, nariz y poros una infusión de feromonas y adrenalina en concentraciones imposibles; una solución salina que conociera bien mi organismo y de la que me había logrado desintoxicar cuando disfrutaba plácida tendida en la playa. Me volví un feto a merced de la ola, un corpúsculo inmerso en líquido amniótico adormecedor e idiotizante, meneándose al ritmo de un huracán.
No sé cuántos infinitos segundos duró el trance, ni qué desconocido motivo hizo que la ola me escupiera de nuevo a la orilla después de haberse tragado de un golpe mi recién recuperada voluntad, dejando mi cuerpo inerte y maltrecho sobre la cama de arena.
Desperté boca abajo, escupiendo algas, sangre y arena, con el pecho temblando por la falta de aire y por el susto. Respiré profundo, dejando que la nueva inercia se ajustara a mi reducido equilibrio y sintiendo el tórax aplastado contra la playa. Me alegré de abrir los ojos, de ver luz en vez de azul. Un solaz me llenó de pronto; ese gozo propio de lo ilícito, de lo oscuro, de lo prohibido que había vuelto a tomar el control de mi vida.
Tu amor me revolcó y casi me ahoga. Otra vez.

Quiero más!

Sunday, September 11, 2005

9/11

Cuándo será que el hombre logre apagar su estúpida sed de poder?
Cuándo entenderá el hombre que sus actos contra la vida son piezas de un dominó en cadena, que cuando se derrumbe arrasará con su propia esencia?
Cuándo caerá el hombre en razón y se dará cuenta de que al matar, torturar y desaparecer a su hermano no se vuelve más poderoso sino más insignificante?
Cuándo aceptará el hombre que la única y verdadera felicidad no se mide por lo que se tiene sino por lo que se da?
Cuando todo se acabe…
Cuando ya nada importe…
Cuando el vacío llene la tierra…
Talvez sea cuando.

Quiero más!

Voz de ganso II

Al doctor lo llevé
Estuvo en observación
Por doce horas.
Volví. Pagué.
Me fui. Y canté
Esta vez acompañada
De su dulce voz de nuevo.
Treinta minutos después
Volvió a callar.
Murió otra vez.
Incrédula lo miré
Y lancé un grito:
¡Nooooooooooo!
Odioso alegrón de burro.
Vil falsa resurrección.
De vuelta al consultorio será,
Si no es que me decido
A darlo por muerto
Y dejar de sufrir.

Tu bi continiud…

Quiero más!

Saturday, September 10, 2005

Escuchado por ahí

-Me dieron esto afuera.
-¿Cinco mil por mes? Está barato. Metámonos ahí.
-¡Uy no! El tipo que estaba entregando los volantes es aquel polo que trabajaba en el gym. Ni aunque cobraran dos mil pesos por mes, mucho menos si ese tipo es instructor, que es lo más seguro puesto que estaba repartiendo los papelillos.
-¿Ustedes cuánto tienen de ir al gimnasio?
-Yo casi dos años.
-Yo un año y dos meses.
-¿Van juntas?
-La mayoría de las veces. ¿Y usted? ¿Por qué no se mete a uno?
-Ya estuve yendo un tiempo a uno en Tibás, pero había mucho playo.
-¿En serio?
-Sí. Había un mae que vieras qué majadero.
-¿Cómo? ¿Te acosaba?
-Se me quedaba viendo mucho.
-¿Y estaba guapo, por lo menos? Ja, ja, ja…
-Es en serio.
-Perdón. Pero, ¿qué? ¿Le dijo algo alguna vez?
-Un día me estaba duchando…
-¿Y se le cayó el jabón? Ja, ja, ja…
-Ja, ja, ja…
-¡Ya no les cuento nada!
-No, no. Perdón, siga. Ya no nos reímos.
-Yo estaba de espaldas…
-Y de espaldas, ¡para peores!, ja, ja… Sorry, siga.
-… y cuando oí que alguien me habló, me volteé para ver al tipo ese sentado en una banca en frente a la ducha donde yo estaba, viéndome. Y me empezó a hablar.
-Y ¿qué le dijo?
-Ni sé, yo la verdad no le estaba poniendo atención porque me puse muy incómodo y le contestaba con “sí” o “no”. No sabía cuánto tiempo llevaba el mae ahí viéndome, así que me apuré para irme lo más pronto posible. En eso me dijo “¡qué bien que está usted!
-¡No! Y usted, ¿qué le contestó?
-Nada, me envolví en el paño y me empecé a vestir a la carrera, y el mae se quedó ahí sentado, hablando. Y habló, y habló, mientras yo me vestía. Cuando lo siento que se acerca y me dice “oiga, ¿usted me dejaría mamársela?”.
-¡Nooooooooo! ¡Qué asco! Y usted ¿qué hizo?
-No volví nunca más.
-¿Cómo? ¿Así no más? ¿No le pegó? Yo, siendo hombre, me lo hubiera acomodado…
-Vieras que me asusté. Lo único que oía era “pum-pum, pum-pum, pum-pum”. El corazón se me quería salir y no me pude mover. Debí pegarle, ¿verdad?
-Pues sí.
-Suave, suave. Devolvamos el cassette un toque, ¿cómo que le comió gallina? ¿Qué? ¿Era mucho más grande que usted, o qué?
-Pues no más grande, pero sí más cajudo.
-O sea que ¿no le pegó porque se asustó tanto que se paralizó?
-Diay, me da pena decirlo, pero sí.
-¿Y no lo acusó ni nada?
-No, yo salí huyendo de ahí, iba tragándome el corazón. ¿Por qué me ve así?
-Por nada, sólo estaba pensando que es bueno saber que los hombres también se asustan en esas situaciones… Digo, porque yo creía que eso nos pasaba a nosotras, y a los niños por supuesto, en una situación de abuso inminente.
-Pero yo le quiero preguntar: ¿Y si hubiera sido una mujer la que le hubiera dicho todo eso?

¿Qué creen ustedes que contestó?

Quiero más!

Por ellos, aunque mal paguen!

Habiendo despotricado contra el bello, fuerte y necesario sexo opuesto en uno de mis post anteriores, me siento en la necesidad de reivindicarme ante ellos para que vean, chicos, que no todo es amargura desde el punto de vista de esta sincera y debozalada fémina. Así pues, tanto como hay cosas que me revientan de algunos, existe la contraparte de esas reventaduras que son detalles, actitudes, palabras y (¿cómo no?) visiones que llenan de deleite a quien escribe estas líneas (y sé que a muchas más).
Procedo entonces:
1-Permítame ayudarle: Me encantan los hombres que no dejan morir dentro de sí ese espíritu de Príncipe Salvador que llega al rescate de una damisela en desgracia. Es como si tuvieran un radar para saber en qué momento necesita una de su ayuda y aparecen a salvar el día. Tareas como cambiar una llanta o levantar un objeto pesado y tragedias como combatir a un abusador o a un pachuco en media calle son ejemplos de situaciones en las un macho es sumamente bienvenido y muy apreciado.
2-Peek-a-boo: Me enternece hasta la médula el ver a un hombre jugando con un niño. Ejemplo: cuando estás en fila o sentada esperando a ser atendida y está una señora con un(a) bebé en brazos, y pescás a un hombrote haciéndole caritas Frutini al infante con tal de sacarle una sonrisa. ¡Claro! En la burbuja de conexión con su parte infantil/paternal en que se encuentran en ese momento, ellos se la creyeron de que nadie los estaba viendo, pero siempre hay testigos. Y a mí, eso me mata. Dan ganas de agarrarlos a besos.
3-Flores para una flor: Aunque yo crea que ya no quedan muchos románticos en esta vida (bien puede ser sólo que no haya ninguno en mi órbita) y yo me declare una Romántica Anónima, me fascinan los hombres que regalan/envían/recetan flores a sus mujeres. Me parece un acto supremo de galantería y romance. Mi saludo cordial a todos aquellos que practican la ciencia del envío floral.
4-Una tocadita: Me parecen caídos del cielo los hombres (amigos, compas, amantes) que te ven tratando de lidiar con una dosis de stress de proporciones astronómicas y son capaces de acercarse para darte un masajito en los hombros o el cuello/cabeza. Para mí, un masaje es un signo de entrega, solidaridad y empatía física con la desgracia tensional de los demás; y que un hombre se desprenda de su deseo de recibirlo para darlo en cambio, es un acto heróico.
5-Kiss the cook: Siempre me sorprenderán los hombres a los que les gusta cocinar. Contrario a lo que se dice, en mi opinión la cocina debería ser un espacio reservado para ellos. Está comprobado que los mejores cocineros del mundo son del sexo masculino. Cuando a un hombre le gusta meterse en la cocina, su habilidad con la cuchara, ollas, especies y otros enredos culinarios no puede ser batida por ninguna mujer.
6-Save the best for last: Para cerrar con este post (aunque bien podría seguir por páginas y páginas) quiero expresar mi máximo respeto y admiración para aquellos hombres que tienen el don de dejar fluir desde su pecho, mente y corazón, a través de sus dedos al papel o al teclado, todas las ideas/sentimientos/opiniones que los hacen ser quienes son; palabras que nos dicen cuán sensibles o cuán duros pueden ser, fotografías de su yo interior que (si bien muchas veces ese "yo" no sale a dejarse besar por el sol) son en esencia su persona, su alma. Esos escritores que me hacen vivir situaciones fantásticas, eróticas, tristes, eufóricas, políticas, reales e irreales; those, my friends, take my breath away.

Quiero más!

Thursday, September 08, 2005

Voz de ganso

Su voz se calló hace dos semanas
Ya no endulza mis ratos de veloz soledad
El espacio vacío donde se encontraba
Me mira como una boca muda que quiere hablar
Ya me cansé de cantarle al vacío,
Acompañada por el zumbido de un motor
Que a veces ruge y se queda fijo
Haciéndome coro, resentido y resignado
A que ahora le ponga más atención.
Me cansé de cantarme, me aburro yo sola
Y aunque a veces me gusta escuchar mi voz
Me complace más oír la de otros, ausentes,
Que me cantan, me endulzan,
Me alegran, me hacen llorar,
Me ponen melancólica, me hacen gritar,
Me pintan las pupilas en forma de corazón…
Me siento muy boba cantándole a un viento
Confinado en un espacio cerrado y móvil
Y pienso si la gente creerá que estoy loca
Al verme a la distancia
Mover los labios, articular sola
Vaciar el pecho sin un alma al lado
Con la inspiración de quien canta a capella,
Creyéndome parte de coro celestial,
Pero con la entonación de un ganso.
¡Me cansé de cantarme yo!
Quiero que otro me cante
Otro u otra, ¿qué más da?
Pero que no sea ya mi voz
La que mate este silencio
Por favor, ¿alguien podría arreglar
El radio de mi carro?

Quiero más!

Tuesday, September 06, 2005


Watch it for the hoooles!!! Posted by Picasa

Quiero más!

La Lic.

Mi hermana menor ya es licenciada. No de la U, del Mopt. En mi último viaje a Liberia, a la altura de Colorado de Abangares, Morfeo iba encaramado en mi cabeza empujándola hacia el volante. No me creí capaz de darle el carro, más que todo porque tengo muy vivo el recuerdo del día que llegó a la casa con cara de yo-no-fui y se soltó a llorar porque había chocado el pick-up de papi a la vuelta de la esquina, cuando recién salían a su práctica de manejo; pero el sueño venció a mis nervios. Con todo y todo, pude dormir un rato, pero llegué más estresada de la cuenta porque el camino de Bagaces a Liberia es un completo asco. Me la pasé gritando: Cuidado con los huecos! Sacá la pata! Ay ya te fuiste en otro!
Pero llegamos vivas y sin llantas sacrificadas.

Quiero más!

Monday, September 05, 2005

Lo que me revienta

Siguiendo el ejemplo (por no decir que ahí voy de copiona) de Oscar en su blog, se me ocurrió escribir sobre algunas de las cosas que me revientan el hígado. Como son tantas (ah buena amargazón!) y de tan variados tópicos, me voy a limitar a machacar contra el ardoroso sexo opuesto y contar sobre lo que me revienta de algunos de sus especimenes.
1. Last coke in the dessert: No soporto a los tipos que se creen la obra maestra de Dios puesta sobre la tierra para deleitarnos a nosotras las mujeres. Esos que (como dice mi amiga Nancy) se levantan en la mañana, se ven en el espejo y le tiran besos a su reflejo mientras piensan: “Qué suerte van a tener las nenas que me vean hoy”. Unos llegan y te ven con ojos de “te tengo muerta” y si no les das pelota (como suele suceder, pues mi radar al menos, los detecta a leguas) se ofenden en silencio, se enojan y se vuelven groseros. Otros, de esta misma calaña, cuando ven que no logran hacerte desmayar de la emoción, insisten, insisten e insisten con frases idiotas, cursis y comentarios (según ellos) seductores para ver en qué momento te enamoraste de su elocuencia.
2. Viejos verdes: Ay qué cólera me da cuando algún “señor” le da por utilizar la mirada de lobo con hambre, esa que transmite lascivia y morbosidad, y rematarla con algún comentario que lo que logra es que se te revuelva el estómago. En mi trabajo tengo que ser muy prudente pues tratar con este tipo de clientes es delicado (yo tengo por costumbre decir lo que pienso, y me podría costar el trabajo) pero creo que a veces no necesito decir mucho, porque mis ojos son bastante expresivos. Dagas virtuales, en esos casos; aunque en una que otra ocasión he tenido que ser explícita de una forma más verbal. Sin embargo, debo agregar que he recibido coqueteos inocentes pero dignos de un Nóbel, de parte de señores mayores, que me han llegado al alma. Claro, estoy hablando de caballeros y cortejadores a la usanza de la primera mitad del siglo pasado, que pueden con gran maestría hablarle a una fémina, aún cuando le lleven más de cuarenta años de diferencia en edad.
3. “Yica mami, chupo toa”: Me encabrona de sobremanera que me digan sandeces en la calle. Lo mejor de todo es que te las tiran con un ritmo y una acentuación que parece que las cochinas palabras te alcanzan y te manosean. Además, se les nota un orgullo al decirlas que parece que les sale del alma, cuando en realidad es el andrajito que les guinda entre las piernas el que está haciendo dictado. Pienso que quien tiene el descaro de expresarse así en plena calle, haciendo ostento de tal nivel de enfermedad, complejo o represión sexual (cualquiera de las tres puede ser) está a menos de un paso de convertirse en un abusador de hecho. Puede que me equivoque y sea un perro que solo ladre, pero nunca se sabe. Igual agregaré que hay piropos que me sorprenden positivamente a los que, por lo general, he respondido con una leve sonrisa. El que más me ha gustado de estos últimos es un “felicidades”, así solo, con un acento de galantería bien marcado, y no precisamente en mi cumpleaños.
4. Come and get me: Hay que tratar de demostrar cortesía y educación en todo momento, pero me revienta que, al brindar una sonrisa, ésta sea interpretada de inmediato como una señal de “estoy disponible, invítame a salir”. No puede una ser simpática porque ya es una fácil. Cuando esto pasa, se activa sin remedio mi mecanismo de defensa programado sin querer para esta situación en específico: se acaba la pelada de dientes. Respuestas secas y sólo lo estrictamente necesario. Y aún así a veces no captan. Increíble. Qué tan necio se puede ser?
5. El pulseador: también está aquel que conoces bien, que es buena gente, que lo aprecias pero cuya política es “mientras pese más de un kilo y respire, vénganos en tu reino” Ese también me exaspera, no pierde oportunidad de soltar los perros, echar el caballo, decir un piropo con ojos de borrego ahorcado, como si pensara que estás tan desesperada que a la primera zancadilla estratégica que te atraviese, te le vas a ir de bruces. Dos interjecciones para él: Ja, ja.
6. A que te toco: Por último, y para que no se me vayan a enojar mis lectores masculinos (aunque no veo porqué pues estoy segura que no calzan en ninguna de las anteriores), detesto a esos que no pueden sostener una conversación de cerca sin ponerte las manos encima. No me refiero a que alguien se apoye en mi hombro o me tome del brazo, sino a ese contacto que se sabe lleno de malicia, cuyo protagonista sería en cualquiera de los casos, alguno de los anteriores. En dicha situación se me sale lo liberiana, se me sube el apellido y me vuelvo concha. De un manazo le aparto la mano, pero como esto para mí no es suficiente, va detrás la obligatoria enjachada y el “qué le pasa? no me toque!” repleto de veneno.


Quiero más!

Sunday, September 04, 2005

Amor platónico

Sé que me voy a morir
Cuando tu risa me alcance
Y tus dedos en mí avancen
Me voy a morir, lo sé
Cuando tu ausencia sea viento
Y, cerca, respire tu aliento
Sé que me voy a morir
Cuando tus besos me bañen
Y tus suspiros me engañen
Me voy a morir, lo sé
Cuando tu amor me atraviese
Y tu lengua mi cuello bese
Sé que me voy a morir
Cuando mi espera tú acabes
Y sepa, por fin, a qué sabes
Me voy a morir, lo sé
Pero prefiero morir probando
Conociendo, saboreando
Con tu esencia en mis papilas,
Y la droga que destilas
Servida vía intravenosa,
Que morir cuando esa cosa
Llamada olvido, ayer, pasado
Te deje desenamorado
Y riendo de mí a carcajadas,
Mientras yo lloro cascadas.
Así prefiero morir.
Así. Así. Así.

Quiero más!

Thursday, September 01, 2005


El paso de Katrina. Posted by Picasa

Quiero más!

What goes around...

No me gusta ver noticias. Todo es tan trágico (o así lo sirven los presentadores) que al terminar casi necesito una Prozac. Pero no pude evitar encender la televisión al recibir una llamada de mi madre llorando por las escenas que presentaban sobre el paso del Huracán Katrina por New Orleáns y Mississipi. No lo podía creer. Parecen cuadros de la película Deep Impact.
Escuché que están comparando los daños con los provocados por la Bomba H en Hiroshima y esto no pudo más que ponerme a pensar. Sé que va a sonar horrible lo que voy a escribir a continuación pero, viendo lo que vi por tele, me cruzó por la cabeza la pregunta de si lo que está pasando en U.S. no será una factura pendiente, de cobro tardío pero seguro, por tantas y tantas y tantas deudas contraídas en sus famosas intervenciones en tierras ajenas a las suyas. Una cuenta por cobrar que Madre Natura, Dios, el perfecto balance del Universo o el simple what goes around comes around están haciendo efectiva. Pienso en qué tan perfectos ese balance o esa ley de la compensación puedan ser cuando tanta gente inocente tiene que sufrir para que se den. Pero recuerdo entonces las tristes historias de Vietnam, Hiroshima, el Golfo Pérsico, Irak (creo que podría seguir) y las matemáticas me arrojan otro tanto de gente sin culpa alguna de la desgracia que les cayó encima, patrocinio de un Tío llamado Sam.

Quiero más!